Probablemente alguna vez has imaginado que un genio de la lámpara sale del tarro de la mermelada cuando vas a desayunar y te pregunta cuáles son tus tres deseos. ¿Qué deseo? ¿qué quiero realmente? ¿por qué odio madrugar? ¿pido ser millonario para no madrugar nunca más, o pido que madrugar sea lo que más me guste del mundo? ¿Quiero bienes materiales por sí mismos o por cómo me harán sentir esos bienes? ¿Cuando los tenga, mi vida habrá mejorado? ¿Quiero un cuerpo maravilloso? ¿quiero un buen aspecto o sentir que tengo energía? ¿tres deseos, eh? ¿salud, dinero y amor? ¡claro! ¡Salud, dinero y amor!
Ahora vuelve a la realidad del desayuno. No ha salido el genio.
El genio eres tú. Necesitarás más tiempo del que dura un chasquido de dedos. Hoy comienza todo
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